Pasaron los años y el águila se hizo adulta. Un día divisó muy por encima de ella, en el límpido cielo, una magnifica ave que flotaba elegante y majestuosamente por entre las corrientes de aire, moviendo apenas sus poderosas alas doradas. El águila miraba asombrada hacia arriba “¿Qué es eso?”, preguntó a una gallina vieja que estaba junto a ella. “Es el águila, el rey de las aves”, respondió la gallina. “Pero no pienses en ello. Tú y yo somos diferentes a él”.
De manera que el águila no volvió a pensar en ello. Y vivió y murió creyendo que era una gallina de corral.
El riesgo de morir creyéndonos gallinas es muy grande, porque son muy pocos los que de verdad se atreven a volar..."
"La brújula interior"
Alex Rovira
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